Entre abril y diciembre de 1939, 108 republicanos, en su mayoría jornaleros colmenareños, fueron fusilados frente a la tapia del cementerio. Sus cuerpos fueron arrojados a dos fosas comunes situadas en el cementerio parroquial de nuestro municipio. El primero en caer fusilado, sentenciado por el consejo militar de guerra muy poco tiempo después de su arresto, fue el que entonces era el alcalde socialista del pueblo, Isidoro Marivela Paredes.

